Artículo de Juan Pablo García Lorenz
Cuando hablamos de los artistas de la edad de oro del arte español, nos vienen a la cabeza
nombres como El Greco, Velázquez, Alonso Cano u otros pintores como Murillo. Algunos de
ellos recibieron el mayor prestigio que podían tener en aquella época: Ser pintor de cámara de
la corte de los reyes de España. Muchos pintores ansiaban poder realizar obras para grandes
mecenas, pero muy pocos lo conseguían. Uno de los pocos privilegiados en poder trabajar
para la corte española fue Juan Pantoja de la Cruz.
De la juventud de este artista se conocen pocos datos biográficos. Posiblemente nació hacia el
año 1553 en Valladolid. Gracias a sus testamentos podemos saber que se formó con Alonso
Sánchez Coello (1531-1588) del que adquirió la forma de retratar de Antonio Moro
(1516/1521-1576). A la muerte de Isabel de Valois en 1568, viajó por diferentes cortes
europeas, como la francesa y la austriaca, hasta que en el año 1585 volvió a España, pero
hasta la muerte de Sánchez Coello en 1588, no trabajó en la corte. Con Felipe II ya mayor, en
el año 1596, Pantoja de la Cruz sería nombrado pintor de cámara de la corte, centrándose
sobre todo en realizar retratos para la nobleza española, aunque mantuvo encargos con la
clientela que tenía en Austria. Finalmente fallecería en el año 1608 a los 55 años de edad en
Madrid.
Lo que más destaca de la pintura de Pantoja de la Cruz son los retratos, aunque también
realizó bodegones, frescos y obras con temática religiosa como La Anunciación (1603),
perteneciente al Museo del Prado, obra que hoy en día se encuentra en el Depósito del
Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Sin duda, la oportunidad de
retratar a personajes de la corte e incluso al rey fue un gran desarrollo para su carrera,
destacando retratos como los de Felipe III (1606) o Margarita de Austria (1606).
La última obra de este pintor que salió al mercado fue la subastada en Abalarte Subastas el 24
de abril de 2024. La pieza, con un precio de salida por 30.000 euros, se adjudicó al Ministerio
de Cultura por 54.900 euros con la comisión incluida. El lote, un óleo sobre lienzo,
representaba a Pedro de Franqueza y Esteve, I Conde de Villalonga, quien llegó a la corte de
Felipe III gracias al Duque de Lerma. Posiblemente la fecha de realización del retrato
coincidiese con el ingreso del retratado en la orden militar de Montesa en el año 1603. La
obra perteneció a la Colección del Marqués de Casa Torres y después pasó a una colección
particular hasta la adquisición de la obra por el Ministerio de Cultura. Según las últimas
informaciones, la compra se realizó para el Museo de Escultura de Valladolid.
