Juan Carreño de Miranda es un pintor barroco nacido el 25 de marzo de 1614 y muerto en 1865. En su juventud, en 1623 viajó por Madrid con su padre. Segundo uno de sus biógrafos Lazaro Diaz del Valle tenía un interés por el arte muy pronto y pedí a su padre que se quedara en Madrid para estudiar pintura. Así, empieza su aprendizaje con Pedro de las Cuevas y Bartolomé Roman. Demuestra rápidamente su talento que se refleja en las obras de su principio de carrera como San Antonio de Padua predicando los peces (1646) que además es su primera obra firmada conocida. En 1669 deviene pintor del rey de España y se afirma como retratista.
Juan Carreño de Miranda, San Antonio de Padua predicando los peces, 1646, óleo sobre lienzo, 249 x 165 cm, Museo del Prado, Madrid
La fundación de la orden de los trinitarios fue pintada en 1666 y ha llegado al museo del Louvre. Originalmente localizado en el convento de los Trinitarios de Pamplona escondido durante la destrucción de los suburbios de la ciudad por las tropas españolas en 1794. Ha pasado entre manos de propietarios privados españoles y francesas antes de ser ofrecido al Louvre por la condesa de Caraman en 1964. El mayor interés de la obra viene por su iconografía única de la fundación del orden de los trinitarios que casi no ha estado representada antes.
Cuando hablamos del mercado artístico, las piezas que más llaman la atención suelen ser las obras de arte contemporáneo, la pintura antigua o alguna pieza excepcional de artes decorativas. Este mes de octubre, destaca uno de los lotes de Abalarte Subastas: ¡una alfombra del Renacimiento español por 200.000 euros! Esta alfombra está datada entre finales del siglo XVI y principios del XVII, y se cree que fue realizada en los talleres de Alcaraz o Liétor. Lo llamativo de esta obra no es solo el precio, sino también el excelente estado de conservación, que mantiene la estructura y el tejido original con un nudo fuerte, aunque cuenta con pequeñas restauraciones. Generalmente, este tipo de piezas son las que peor se conservan, sobre todo debido a la plaga de Tineola Bisselliella. Para dar un contexto más amplio, los talleres de Alcaraz, Liétor y Cuenca fueron los centros más destacados en la producción de alfombras en Castilla entre los siglos XV y XVII. Fabricaban alfombras con el nudo español, de herencia andalusí, y solían decorarlas con motivos geométricos y orientales. Su principal función era aislar las estancias, pero también eran un símbolo de poder económico y social. Este tipo de alfombras puede verse en algunas pinturas, aunque con una decoración más geométrica, como en el caso del cuadro «La Anunciación» de Francisco Rizi (h. 1663). La alfombra se asemeja a los modelos renacentistas, con decoración de brocados en el interior. Presenta una franja azul con un patrón de hojas de palma de diferentes colores, y tanto el borde interior como el exterior siguen un patrón de flores geométricas. Todo parece indicar que recoge influencias de modelos de alfombras turcas, ya que estos patrones solo se ven en las alfombras de exportación que llegaban a Europa en el siglo XVII. Lo más llamativo del lote es el precio, pero es importante recordar que es muy complicado encontrar piezas de este calibre tan bien conservadas. El hecho de pertenecer a uno de los talleres más importantes de Europa justifica aún más su coste. Si bien en España las alfombras y los tapices ya no son elementos que atraigan tanto interés, salvo en museos o colecciones, el mercado árabe es otro mundo. La importancia de estas piezas en la cultura y la historia de los países árabes es enorme, y los mayores remates en el mercado se encuentran en alfombras orientales, por las que se han llegado a pagar millones de euros. Todo parece indicar que los coleccionistas orientales son los mejor posicionados, aunque hay que estar atentos al Ministerio de Cultura. El 10 de octubre veremos cómo se comporta el mercado y si el lote encuentra un nuevo propietario.
Hoy nos vamos a centrar en la obra de Corvengi Mikaelian, un reconocido artista cuyas exposiciones se han llevado a cabo en grandes ciudades cómo Nueva York, Miami, Amsterdam y Barcelona entre otras.
Su estilo contemporáneo en sus trabajos nos hace recordar al gran Dalí. En la inmensa mayoría de sus pinturas se pueden detectar una variedad de animales plasmados con un detalle dignos de su categoría. Dicha metodología le ha hecho ser merecedor de altas tasaciones en sus cuadros.
Cabe destacar su exotismo bien impregnado en la inmensa mayoría de obras. Dicho estilo, meticulosamente elaborado, le ha sido merecedor de ser uno de los principales artistas en Villa del Arte.
Cuando hablamos de los artistas de la edad de oro del arte español, nos vienen a la cabeza nombres como El Greco, Velázquez, Alonso Cano u otros pintores como Murillo. Algunos de ellos recibieron el mayor prestigio que podían tener en aquella época: Ser pintor de cámara de la corte de los reyes de España. Muchos pintores ansiaban poder realizar obras para grandes mecenas, pero muy pocos lo conseguían. Uno de los pocos privilegiados en poder trabajar para la corte española fue Juan Pantoja de la Cruz. De la juventud de este artista se conocen pocos datos biográficos. Posiblemente nació hacia el año 1553 en Valladolid. Gracias a sus testamentos podemos saber que se formó con Alonso Sánchez Coello (1531-1588) del que adquirió la forma de retratar de Antonio Moro (1516/1521-1576). A la muerte de Isabel de Valois en 1568, viajó por diferentes cortes europeas, como la francesa y la austriaca, hasta que en el año 1585 volvió a España, pero hasta la muerte de Sánchez Coello en 1588, no trabajó en la corte. Con Felipe II ya mayor, en el año 1596, Pantoja de la Cruz sería nombrado pintor de cámara de la corte, centrándose sobre todo en realizar retratos para la nobleza española, aunque mantuvo encargos con la clientela que tenía en Austria. Finalmente fallecería en el año 1608 a los 55 años de edad en Madrid. Lo que más destaca de la pintura de Pantoja de la Cruz son los retratos, aunque también realizó bodegones, frescos y obras con temática religiosa como La Anunciación (1603), perteneciente al Museo del Prado, obra que hoy en día se encuentra en el Depósito del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Sin duda, la oportunidad de retratar a personajes de la corte e incluso al rey fue un gran desarrollo para su carrera, destacando retratos como los de Felipe III (1606) o Margarita de Austria (1606). La última obra de este pintor que salió al mercado fue la subastada en Abalarte Subastas el 24 de abril de 2024. La pieza, con un precio de salida por 30.000 euros, se adjudicó al Ministerio de Cultura por 54.900 euros con la comisión incluida. El lote, un óleo sobre lienzo, representaba a Pedro de Franqueza y Esteve, I Conde de Villalonga, quien llegó a la corte de Felipe III gracias al Duque de Lerma. Posiblemente la fecha de realización del retrato coincidiese con el ingreso del retratado en la orden militar de Montesa en el año 1603. La obra perteneció a la Colección del Marqués de Casa Torres y después pasó a una colección particular hasta la adquisición de la obra por el Ministerio de Cultura. Según las últimas informaciones, la compra se realizó para el Museo de Escultura de Valladolid.
Nos encontramos en Villa del Arte, una reputada galería ubicada junto al hotel Mandarin de Barcelona.
Hoy ha tenido lugar un Morning Café Naranja. Dicho evento se ha llevado a cabo en motivo de la presentación a cargo de Claudy Jongsta, una artista nacida en Holanda que nos ha querido deleitar con su sofisticada visión sobre las practicas que se llevan a cabo en el mundo del arte.
Claudy Jongsta durante la presentación
Dicho enfoque se ha centrado en la sostenibilidad en la que se centra su extensa colección. Una colección en la que se destaca la importancia de colaborar con la gente dedicada al campo. Pastores de diferentes países que hacen de la agricultura uno de los pilares fundamentales del ADN europeo.
Acabada la presentación se ha ofrecido un refrigerio para los asistentes que no han querido perderse este exclusivo evento.
Joaquín Ferrer Millán es un pintor nacido en Zaragoza en 1951. En su obra toma como punto de partida la línea y estructura el cuadro en un concepto casi figurativo, alternando la luz y el color. Aplica los efectos del color para lograr extraordinarios efectos vibratorios y profundas perspectivas en el plano de la imagen. Su pintura posee un romanticismo propio de un hombre sensible. Es innegable la influencia de Sempere en su obra.
Quizá el aspecto más destacable del proceso creativo de Joaquín Ferrer y de su evolución en el tiempo sea la fidelidad a sí mismo. Su obra es consecuencia de su sentido de la honestidad como creador, la honestidad que con frecuencia hallamos en un artesano. Un sentido de la honestidad que coincide con el que Eusebio Sempere, en alguna ocasión o entrevista, declaró tener en relación a su propio proceso creativo.
Joaquín Ferrer Millán lleva más de medio siglo pintando. ¿Su secreto? La constancia, con disciplina, pero de un modo muy agradable, muy atractivo. Aunque le preguntenqué trabajo hace, él responde diciendo simplemente queno trabaja, pinta; disfruta pintando, con una ilusión innata. Ha ido evolucionando de una forma absolutamente natural, una cosa llevando a otra, dejando claro que suobra es original y prácticamente única, dejándole completamente satisfecho. Lo del trabajo es importante, pero es un valor más, porque lo que importa de alguna manera es el resultado final.
La mayor parte de la obra de Joaquín Ferrer está hecha sobre lienzo, aunque en los últimos años ha empezado a realizar obra en papel.
Proceso creativo de la obra de Joaquin Ferrer
Las líneas son las grandes protagonistas de su obra, que se fundamenta en tres aspectos: la línea, el color y la forma.Intenta hacer unas tramas variadas. Hasta ahora haencontrado tres formas de hacer esas tramas, más el color y, en el caso del papel, la acuarela, son lo que conforman el conjunto de la obra.
Según Joaquín Ferrer, los orígenes de su expresión artística hay que buscarlos en sus antecedentes familiares. Su padre era delineante y su madre dibujaba labores de ropa de cama y mesa y esto influyó en su obra, además de su amor por el dibujo técnico, que le lleva a seguir utilizando el tiralíneas, antecesor del Rotring, porque le permite trabajar con pintura acrílica.
Joaquín Ferrer Millán en pleno proceso creativo
En varias ocasiones la obra de Joaquín Ferrer se ha vinculado a la naturaleza, pero él afirma que su obra ESnaturaleza, es pintura orgánica, son cosas que él imagina, formas que se le ocurren y las traslada al papel para que no se le vayan de la cabeza. También hay alguna imagen que le seduce y que distorsiona y varía para adaptarla a susobras.
Joaquín Ferrer es disciplinado y metódico a la hora de trabajar. Pinta mañana y tarde, siete días a la semana, pero no más de tres horas, para no estropear todo el trabajo hecho.
Horizonte Terrestre
Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas, mayoritariamente en España, con algunas participaciones en certámenes en el extranjero y consiguiendo varios premios destacados. Sus obras pueden admirarse en museos, galerías y colecciones particulares.
Es miércoles 24 de julio y nos espera el plato fuerte de la subasta de la casa barcelonesa Aletheia. En la sala se aprecia un poco más de presencialidad respecto la primera sesión, celebrada el dia anterior. En ella salen a la venta 350 lotes integrados por pinturas, obras gráficas, artes decorativas y muebles.
Empezamos por las los primeros lotes con firmas españolas. En ellas destacamos L’Arene, una litografía firmada y fechada en 1960 por el mismísimo Pablo Ruíz Picasso. La obra del malagueño contó con un precio de salida de 150€.
(L’Àrene. Litografia firmada y fechada en 1960 en plancha)
Dicha obra ha sido sucedida por óleos, dibujos y grabados cuya autoría se ha centrado mayoritariamente en artistas de àmbito nacional.
Llegamos al primer plato fuerte. Dicha obra contaba con la astronómica cifra de salida de ochenta mil euros. Hablamos de una técnica mixta sobre papel, firmada con monograma por el gran Joan Miró. Finalmente el cuadro, representado en el lote 509, sigue a la espera de un buen coleccionista cuyo presupuesto esté a la altura del buen nombre de la pintura. Entre múltiples obras hay una que se lleva la palma de oro: El lote 544.
Antes de llegar a dicho lote no nos olvidamos de Joan Abelló. Un artista del que se han sacado a subasta siete lotes, con unos precios de salida comprendidos entre los 280 y 1.200 euros.
Pasan las seis y media de la tarde cuando sale a subasta un grabado del mencionado anteriormente Joan Miró. Su precio de salida se sitúa en los 2.000€. Una obra cuyo precio final ha sido más que triplicado, conseguida por un comprador en la página web al precio de 6.500€.
Pasamos a las artes decorativas y muebles, integradas por los lotes que van desde el número 545 hasta el 700. Una sección en la que se han podido ver objetos de colección únicos a la par que exòticos.
Cerramos este artículo destacando la importancia de la buena gestión en lo que se refiere a una buena subasta y en la importancia de valorar una reputada obra.
Lluís Rey Polo fue un pintor, escultor y arquitecto. Nació en Barcelona el 29 de agosto de 1924 y murió el 14 de mayo de 2000 en Madrid de cáncer de pulmón.
Fue fundamentalmente pintor, pero también desplegó su sensibilidad artística en el campo de la escultura y la arquitectura.
Es un representante destacado del Informalismo catalán, movimiento al que llegó desde la rebelión contra el academicismo y el figurativismo, uniéndose a las vanguardias de la posguerra.
Fue becado por el Cercle Maillol para ir a estudiar a París, donde tuvo como compañeros becarios a Tàpies, Cuixart y Tharrats, y volvió profundamente convencido de que el Informalismo era el camino a seguir.
En 1963 recibe el Premio Internacional de Dibujo Joan Miró con una obra a tinta china sobre papel que ya es toda una declaración de principios y que muestra un artista muy alejado del de los comienzos, decididamente encaminado hacia el informalismo.
Premio de Dibujo Joan Miró, 1963. Tinta china sobre papel. Foto: Raúl Lobo Baroja
El informalismo es en mi opinión el último movimiento artístico verdaderamente revolucionario en el mundo de la pintura. Después vinieron los movimientos que se dedican a recuperar lenguajes del pasado y reelaborarlos, como el posmoderno y el pop-art. El informalismo surgió de un clima de posguerra, de ruptura, de ganas de crear un mundo nuevo, de buscar nuevas formas de expresión.
Para Rey Polo, el cuadro es una fusión de materia y de espíritu, apaciguada por la geometría y su rigor. El pintor se adentra cada vez más en el estudio de la geometría y las matemáticas. Le fascina el estudio de las proporciones, el álgebra, la Sección Áurea como base para sustentar la armonía. Estudia las tensiones y la forma de compensarlas mediante la geometría.
Al mismo tiempo, esta compleja estructura intelectual que organiza el cuadro sirve de soporte y de esquema a la materia. Rey Polo plasma la materia, se convierte en un alquimista que estudia las reacciones entre sustancias, que experimenta y busca efectos para crear mundos exclusivamente suyos.
Por ejemplo, en Rey Polo la obra, si bien no responde a los cánones académicos y no se reconoce una «forma» figurativa, responde a un proceso de construcción basado en un razonamiento geométrico y matemático muy complejo que busca un objetivo muy determinado. De hecho, el artista guía siempre la mirada del espectador hacia donde quiere que vaya con una geometría férrea, cuyos esquemas casi siempre, sobre todo en los cuadros de los últimos años, responden a la Sección Áurea.
Rey Polo tenía una obstinada pasión investigadora que no se agotaría en la pintura. Su creatividad abarcó también la escultura, la arquitectura y el urbanismo, haciendo de él un artista «renacentista» que no dejó de lado ningún campo de las artes plásticas.
Fue autor de grandes esculturas de piedra y hormigón, vidrieras y murales en Barcelona, Madrid, Hospitalet y Menorca. Los trabajos sobre volúmenes reales, como las esculturas destinadas a los espacios abiertos, exigen soluciones mecánicas y formales absolutamente distintas de las que requieren un cuadro o un dibujo, que son actuaciones sobre un solo plano.
Expuso en galerías, museos y centros culturales de toda Europa y América y tiene cuadros en museos españoles, europeos y americanos, así como en colecciones particulares en todo el mundo.
Lluís Rey Polo, además de ser un destacado pintor, escultor y arquitecto perteneciente al movimiento informalista, también fue mi abuelo. Desde que tengo memoria he vivido rodeado de su obra dondequiera que iba (Barcelona, L’Hospitalet del Llobregat, Madrid, Menorca, Italia …). Cada obra me generaba una serie de emociones (alegría, tristeza, confusión, miedo, interés …).
Un ejemplo es el cuadro llamado “Embull”, de 1976. Actualmente está expuesto, junto con otros cuadros, en la sala L’Harmonia del Museo de L’Hospitalet, donde se está celebrando una exposición en conmemoración de su Centenario que durará hasta el 1 de septiembre.
Embull, 1976. Técnica mixta sobre tela. Foto: Raúl Lobo Baroja
En esta obra se puede observar el gran uso de la materia y cómo va pasando de un plano real a uno abstracto mediante el uso de unas cuerdas y la variación del color.Es capaz de cautivar al espectador, no puedes apartar la vista de él.
Os invito a visitar la exposición “Rey Polo. Cent Anys (1924 – 2024) Informalisme(s)” en la sala L’Harmonia del Museo de L’Hospitalet hasta el 1 de septiembre.
Nos encontramos en la calle de Aribau, una calle de Barcelona rodeada de edificios modernistas. En ella se ubica Aletheia, una casa de subastas cuya reputación tiene poco a envidiar a las grandes firmas parisinas.
Hoy 23 de julio se lleva a cabo una liquidación de joyas, relojes y plumas estilográficas entre otros objetos de alto valor. Objetos cuyo valor van desde los 60 euros hasta una pluma que supera los cinco mil euros.
Art. 667. Precio de salida: 1.200€
Destacamos también el buen trato recibido por parte del personal de la casa. Aquellos que sabemos de arte apreciamos la buena educación así como una actitud refinada en consonancia con las obras expuestas.